Rebecca Silva nos presenta una sociedad matriarcal a través del dibujo

En la serie Semilla Negra, Rebecca Silva  indaga en la vida de negrium, una cultura que reverenciaba el protagonismo de las mujeres como seres generadores de la vida. 

GABRIELA SERRANO SOTO

En la serie Semilla Negra, Rebecca Silva se plantea interrogantes acerca del concepto de la feminidad, su impacto en la estructura social y su papel en las civilizaciones antiguas. A través de la fusión del dibujo y la ficción literaria, descubre un medio para dar forma y significado a estas inquietudes.

Silva toma como escenario un lugar remoto conocido como «la isla templada», Uunartoq Qeqertaq, en groenlandés. Esta fue cartografiada por el fotógrafo y cartógrafo Ernst Hofer en los años cincuenta.

Se presume que debido al calentamiento global, este sitio, actualmente, no pertenece a ningún país debido a su ubicación geográfica. En su obra, Silva combina datos reales y artificiales sobre la isla y su explorador.

Parte de la serie Semilla Negra de Rebecca Silva

Usa elementos prehistóricos ficticios, supuestamente encontrados en un antiguo baúl guardado por Hofer. Este contenía apuntes gráficos con una estética rústica, lineal y puntillista, que representaban lo que fue la vida en este espacio inhóspito.

A través de cartografías, jeroglíficos y figuras de cuerpos femeninos con extremidades alargadas, entrelazadas en una especie de danza, la artista recopila la cosmovisión de una supuesta agrupación matriarcal y matrilineal llamada «negrium».

Esta reverenciaba el protagonismo de las mujeres como seres generadores de la vida, equiparándolas con la fuerza creadora de la «diosa madre» y la conexión sagrada con la «madre tierra». A través de ellas reconocía su poder para estructurar la sociedad a través de la transmisión del conocimiento y su linaje.

En esta cultura, las mujeres ocupaban un papel central, siendo portadoras de sabiduría y pilares fundamentales para el equilibrio social y espiritual. Cabe destacar que la obra se inspira en comunidades matriarcales y matrilineales, exterminadas o sobrevivientes, pero siempre acechadas por el patriarcado. Ejemplos notables son Los Mosuo en China, los Minangkabau en Indonesia o la no tan antigua aldea Umoja en Kenia, fundada en 1990 con el propósito de brindar refugio a mujeres víctimas de violencia patriarcal.

Parte de la serie Semilla Negra de Rebecca Silva

A pesar de recurrir a la ficción, Silva no busca crear un universo fantástico colmado de personajes extravagantes en sus dibujos. Su objetivo es imaginar de forma distinta este planeta, a través de la creación de un relato visual, narrado en clave literaria ucrónica o como «novela histórica alternativa». Su serie, con alrededor de 300 dibujos, busca transportar al espectador a un punto llamado «jonbar», donde la historia real difiere de la fantasía.

Mediante imágenes de situaciones apacibles que aluden a una conexión orgánica, entre los personajes, aparentemente antropomorfos, y la naturaleza, Rebeca propone una relación humana-primitiva, donde estas dos características pueden llegar a una comunión con la tierra. Esta serie, plantea el desafío de pensar en un cambio de paradigma que desvíe el curso de nuestra realidad, sugiriendo apreciar la semilla negra como el núcleo y el origen mismo de la sociedad, resignificando su color, para reiniciar simbólicamente nuestras percepciones acerca del entorno y de nosotros mismos.

Autor

  • GABRIELA SERRANO SOTO

    Guayaquil (1986) Licenciada en Artes Visuales, realizó sus estudios en la Universidad de las Artes y en el Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador ITAE donde se recibió como Tecnóloga. Se inició como columnista de artes en el medio digital Infograma.

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    GABRIELA SERRANO SOTO

    En la serie Semilla Negra, Rebecca Silva se plantea interrogantes acerca del concepto de la feminidad, su impacto en la estructura social y su papel en las civilizaciones antiguas. A través de la fusión del dibujo y la ficción literaria, descubre un medio para dar forma y significado a estas inquietudes.

    Silva toma como escenario un lugar remoto conocido como «la isla templada», Uunartoq Qeqertaq, en groenlandés. Esta fue cartografiada por el fotógrafo y cartógrafo Ernst Hofer en los años cincuenta.

    Se presume que debido al calentamiento global, este sitio, actualmente, no pertenece a ningún país debido a su ubicación geográfica. En su obra, Silva combina datos reales y artificiales sobre la isla y su explorador.

    Parte de la serie Semilla Negra de Rebecca Silva

    Usa elementos prehistóricos ficticios, supuestamente encontrados en un antiguo baúl guardado por Hofer. Este contenía apuntes gráficos con una estética rústica, lineal y puntillista, que representaban lo que fue la vida en este espacio inhóspito.

    A través de cartografías, jeroglíficos y figuras de cuerpos femeninos con extremidades alargadas, entrelazadas en una especie de danza, la artista recopila la cosmovisión de una supuesta agrupación matriarcal y matrilineal llamada «negrium».

    Esta reverenciaba el protagonismo de las mujeres como seres generadores de la vida, equiparándolas con la fuerza creadora de la «diosa madre» y la conexión sagrada con la «madre tierra». A través de ellas reconocía su poder para estructurar la sociedad a través de la transmisión del conocimiento y su linaje.

    En esta cultura, las mujeres ocupaban un papel central, siendo portadoras de sabiduría y pilares fundamentales para el equilibrio social y espiritual. Cabe destacar que la obra se inspira en comunidades matriarcales y matrilineales, exterminadas o sobrevivientes, pero siempre acechadas por el patriarcado. Ejemplos notables son Los Mosuo en China, los Minangkabau en Indonesia o la no tan antigua aldea Umoja en Kenia, fundada en 1990 con el propósito de brindar refugio a mujeres víctimas de violencia patriarcal.

    Parte de la serie Semilla Negra de Rebecca Silva

    A pesar de recurrir a la ficción, Silva no busca crear un universo fantástico colmado de personajes extravagantes en sus dibujos. Su objetivo es imaginar de forma distinta este planeta, a través de la creación de un relato visual, narrado en clave literaria ucrónica o como «novela histórica alternativa». Su serie, con alrededor de 300 dibujos, busca transportar al espectador a un punto llamado «jonbar», donde la historia real difiere de la fantasía.

    Mediante imágenes de situaciones apacibles que aluden a una conexión orgánica, entre los personajes, aparentemente antropomorfos, y la naturaleza, Rebeca propone una relación humana-primitiva, donde estas dos características pueden llegar a una comunión con la tierra. Esta serie, plantea el desafío de pensar en un cambio de paradigma que desvíe el curso de nuestra realidad, sugiriendo apreciar la semilla negra como el núcleo y el origen mismo de la sociedad, resignificando su color, para reiniciar simbólicamente nuestras percepciones acerca del entorno y de nosotros mismos.

    Autor

    • GABRIELA SERRANO SOTO

      Guayaquil (1986) Licenciada en Artes Visuales, realizó sus estudios en la Universidad de las Artes y en el Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador ITAE donde se recibió como Tecnóloga. Se inició como columnista de artes en el medio digital Infograma.

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