La generación que deja el colegio también está muriendo en Ecuador: cinco datos para dimensionarlo

No es casual que la misma población que tiene una de las mayores tasas de crecimiento esté abandonando el sistema educativo: La violencia, el desabastecimiento del sistema público de educación y la narrativa de guerra nos permiten encontrar respuestas.

  1. La violencia crece ¿quiénes están muriendo?

Se repite que Ecuador pasó a ser uno de los seis países más violentos del mundo, luego de que los homicidios y asesinatos se incrementaran en un  784% entre 2015 y 2025. El dato permite nombrar los años 2023 y 2025 como los más violentos de la historia del país. Pero mientras los presupuestos se concentran en medidas de seguridad, el sistema educativo y la posibilidad de futuro enfrentan las consecuencias. 

 Homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes en Ecuador, México, Perú, Argentina y Cuba. Ecuador tiene la tasa más alta de crecimiento.
  1. Los niños de 13 a 17 años son el grupo etáreo que tiene más crecimiento en muertes violentas.

Los adolescentes en edades de 13 a 17 años, son el grupo etáreo cuyas muertes tienen la mayor tasa de crecimiento año a año, en comparación con otras edades. Incluso en 2024, cuando hubo un aparente descenso de los homicidios, la muerte de esta población no dejó de crecer: en 2021 fueron asesinados 26; pero en 2024, 255 y en 2025, 386.

  1. Los niños de 13 a 17 años están dejando las aulas 

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), publicada entre 2022, quienes más están dejando las aulas tienen precisamente entre 16 y 17 años. 

No es casual que mientras los homicidios  de niños de 13 a 17 años crezcan, las matrículas en esas mismas edades, sobre todo de hombres, estén a la baja. 

El colegio dejó de ser el futuro para una generación. 

Comparación del número del número de homicidios en el país con el número de alumnos en educación secundaria. Cifras del Banco Mundial. 
  1. ¿Qué pasó con la educación? 

En los registros del Banco Mundial se evidencia una caída histórica en la cantidad de alumnos en primaria como en secundaria. 

Según los datos del Banco Mundial, Ecuador experimenta una caída sostenida desde 2015 en educación secundaria y pasa de 1.890.959 estudiantes registrados, en 2015 a 1.791.353 hasta 2024. Es decir, que 99.606 niños entre 13 y 17 años dejaron de estudiar. 

Datos 360 del Banco Mundial que muestran el número de estudiantes en secundaria, en comparación con otros países de la región. Ecuador aparece por debajo de la media.

En análisis comparativo con ocho países de la región se revela que solo Cuba (−16,8%) y Ecuador (−5,3%) perdieron estudiantes en secundaria en términos absolutos. El resto creció: Perú +19,7%, Argentina +10,5%, Bolivia +6,9%, Venezuela +7,0%, México +3,8%, Colombia +1,2%.

  1. La educación dejó de ser una opción de futuro en un contexto de guerra

“Por seguridad, por pobreza, porque se complica cubrir la movilización, y finalmente porque ven que no sirve nada, porque luego en la Universidad no hay cupos, los mandan a Milagro, donde el gasto económico es más alto en movilización y finalmente los chicos prefieren trabajar”, apunta Inés Santos, fundadora de la organización Nia Khali. Estas serían las razones centrales por las que los niños entre 13 y 17 años están abandonado el sistema educativo. 

Santos trabaja desde su fundación, entre otras cosas, en la reinserción escolar de adolescentes al sistema de educación. Cuenta que hace dos años las aulas del colegio réplica Guayaquil quedaron casi vacías y que la jornada vespertina está por mudarse a las mañanas porque tan solo hay 100 estudiantes. Con esa baja escolar también hubo despidos de maestros. El Estado dejó de invertir en ese sistema escolar que se estaba quedando sin alumnos. 

“La adolescencia en los varones es una etapa en la que se comienzan a pensar como hombres y ‘ese ser hombre’ para varones de barrios populares y condiciones socioeconómicas complejas, donde hay una madre que se encarga de todo, un hermano mayor que asume la carga del hogar, implica que, en el marco de la interacción social, tengan que cumplir con “el rol de la protección”, dice Marilyn Urresto, socióloga e investigadora de cómo el crimen organizado configura la masculinidad en los barrios. 

Según Urresto, en esta etapa, “los jóvenes deciden proteger a su familia: son ellos quienes hacen el pago si su familia está siendo extorsionada; pero esa lógica de protección también puede ser cedida a otro espacio cuando ese espacio no es valorado en el ámbito familiar, puede ser cedida al crimen organizado”, agrega la socióloga. 

“Estos espacios ofrecen espacios de interacción, de convivencia, de protección, pero también tiene una lógica de proteger el territorio y el barrio”, señala. 

Desde el 8 de enero de 2024, Ecuador vive bajo estados de excepción de seguridad prácticamente sin interrupción. Al 23 de junio de 2026, el presidente Daniel Noboa acumula 907 días de restricciones, el 96,2% de los 943 días de su mandato. El 16 de junio firmó el Decreto Ejecutivo 423, el más amplio hasta la fecha: 10 provincias y tres cantones, por 60 días adicionales. Ecuador ha pasado apenas 36 días sin ningún estado de excepción desde noviembre de 2023.

Los datos no respaldan que la medida haya revertido la tendencia. El único descenso real fue en 2024, pero 2025 volvió a superar ese récord.

La medida securitista ha sido utilizada en cambio para criminalizar a los barrios, a cuerpos negros, empobrecidos, replanteando la posibilidad  de pensar futuro. Con ello coincide Allison, mediadora de Nia Kali. Allison cuenta que muchos niños en edad escolar han dejado la escuela porque no lo sentían como un lugar de pertenencia, y en muchos casos, ni siquiera seguro. De acuerdo a Allison, muchos padres han optado porque sus hijos hagan educación virtual, sin que existan garantías para un aprendizaje óptimo, o buscan trabajo para sostener la economía familiar. 

“No hay hay un futuro que te pueda asegurar la escuela cuando no te ofrece las condiciones necesarias en el presente, que es un presente en guerra”, dice Urresto. 

  • Periodista. Es editora y cofundadora de INDÓMITA Media. Docente de la Escuela de Literatura de la Universidad de las Artes. Durante siete años trabajó como reportera y editora de la sección de cultura de Diario El Telégrafo. Fue la última editora del suplemento cultural Cartón Piedra. Fue becaria del Dart Center for Journalism, de la Universidad de Columbia para cubrir la primera infancia en América Latina.