Aborto por Violación: ¿Por qué es importante hablar de personas gestantes?

El proyecto de Ley de Aborto por Violación incluye este término. Aquí te explicamos por qué es indispensable para representar a la diversidad sexogenérica de Ecuador.

VÍCTOR HUGO CARREÑO y THALÍE PONCE

El término personas gestantes se ha incorporado en el proceso de elaboración y debate del proyecto de la Ley de Aborto por Violación. Este concepto representa una visibilización de las identidades de la diversidad sexogenérica y la violencia que enfrentan.

Específicamente, el artículo 19, numeral 2, del segundo informe del proyecto de ley, habla de personas gestantes. Este documento será debatido mañana, 3 de febrero de 2022 por los legisladores ecuatorianos en el pleno de la Asamblea Nacional. Se trata del segundo debate, luego de que el primero se realizó el 9 de diciembre de 2021.

Pero, ¿por qué es importante hablar de personas gestantes en un proyecto de ley para regular el aborto por violación? Porque permite reconocer la violencia contra las corporalidades de la diversidad y, además, visibiliza a personas con útero que no se identifican como mujeres.

Para Ana Vera, de la organización Surkuna, incluir este término ayuda a visibilizar que no solo las mujeres cisgénero se embarazan. «También lo hacen las personas de la diversidad sexual, como hombres trans y personas LGBTIQ+, quienes han sido históricamente discriminadas», explica. Así, según Vera, la idea es que esta Ley ayude a plantear como un valor fundamental el respeto a la identidad de género.

La orientación sexual y la identidad de género son categorías reconocidas en la Constitución. La primera aglutina a lesbianas, gays y bisexuales; y la segunda permitió conquistas de personas transgénero como modificar los datos en su cédula de acuerdo a su identidad autopercibida.

Kelly Perneth, de la organización Causana, señala que con el término personas gestantes se pone en el centro del debate las violaciones correctivas que sufren lesbianas, mujeres bisexuales, hombres trans, personas no binarias e intersexuales. “Nosotrxs también somos centro de la discusión porque también somos sobrevivientes de violencia. Somos sobrevivientes de abusos que terminan en gestaciones no deseadas y que se han normalizado en lugares que, en teoría, deben ser seguros”, indica.

Perneth incluye a las mujeres lesbianas y bisexuales como cuerpos gestantes porque —explica— el móvil en una violación correctiva es la orientación sexual. Mientras, en el caso de los hombres trans, la identidad de género.

“Si no ponemos esto en el debate, se omiten violaciones sistemáticas que no están siendo reconocidas al momento que las disidencias denunciamos sus efectos”, agrega.

El primer lugar de esas violaciones correctivas —dice Perneth— es el propio hogar, como parte de una cadena de violencia. Es una situación que también alertaron varias organizaciones feministas y LGBTIQ+ como CEPAM-Guayaquil, Inredh, Fundación Aldea y Mujer & Mujer. En un comunicado conjunto difundido en enero de 2022, mencionan las “violaciones correctivas” por identidad de género u orientación sexual que se producen en el entorno familiar.

Marco Peña, de la organización Valientes de Corazón, indica que los hombres transgénero en ocasiones inician su transición en medio de violencia en sus hogares. La organización está conformada por hombres trans y trabaja en incidencia en políticas públicas a favor de este colectivo.

“Conocí un caso de un chico trans que cuando inició su transición, un familiar cercano lo mandó a violar para ‘enseñarle a ser mujer’. De esa violación, hubo un embarazo no deseado y no pudo acceder a un aborto”.

El 72,5% de personas trans (tanto hombres como mujeres) han sido víctimas de violencia en sus familias, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y el Consejo Nacional para la Igualdad de Género de 2012. Entre los actos de violencia, están las violaciones sexuales

Los colectivos LGBTIQ+ han visibilizado la importancia de hablar de personas gestantes en el debate de aborto por violación. | Foto: Cortesía Causana

El informe Situación de los derechos de las personas trans en Ecuador, del Consejo Nacional para la Igualdad de Género, señala que uno de los grandes riesgos a los que están expuestos los hombres transgénero es tener un embarazo no deseado producto de violaciones sexuales en su familia u otros entornos.

“No hay cifras actuales de violaciones correctivas, pero es un tema que está sucediendo. Visibilizar esta problemática es importante porque nos da las herramientas para pedir acciones”, recalca Peña.

A pesar de esta realidad, desde los grupos antiderechos —autodenominados provida— el concepto sigue siendo cuestionado. Por ejemplo, el exasambleísta Héctor Yépez se refirió a la inclusión de este término en el informe de ley, durante su intervención en el programa Vera a su manera, de TC, el 14 de enero de 2022. Yépez dijo que mencionar las palabras personas gestantes en el documento busca impulsar una supuesta «ideología de género». Estos grupos, a través de distintos voceros, han realizado una fuerte campaña de desinformación para desacreditar el proyecto de ley.

Perneth considera que las personas lesbianas, bisexuales, trans, no binarias e intersex también buscan una ley justa y reparadora. “Necesitamos reparaciones integrales y acceder a salud y justicia”.

Ana Vera coincide en esa opinión y por ello agrega que más allá del término, es fundamental que exista una consideración concreta a la situación de las personas gestantes para que en el servicio de salud reciban un trato digno.

«Y en la práctica de aborto se consideren las condiciones especiales y distintas que requieran. Por ejemplo, terapias de hormonización».  

Esto que señala Vera es urgente. El Manual de Atención en Salud a Personas LGBTI del Ministerio de Salud no aborda los embarazos en hombres transgénero, personas no binarias, de sexo fluido o intersexuales. Sin embargo, sí indica que los primeros pueden requerir controles ginecológicos. 

Así, este término es un pequeño paso más para el reconocimiento de la población LGBTIQ+ en Ecuador y la discriminación y violencia que enfrentan. Mientras sus derechos, entre ellos salud, no se protejan de manera real y tangible desde el Estado, la sociedad les seguirá en deuda.

 

Este texto fue realizado en colaboración con:

  • Fundador y director editorial de Edición Cientonce. International Center for Journalists fellow, magíster en Periodismo y con un diplomado en Comunicación, Género y Derechos Humanos. Sentí culpa por ser gay y me encerré en el clóset casi hasta los 30 años. Hoy, con orgullo y aguantando aún señalamientos, defiendo y hago un periodismo que vigile el cumplimiento de derechos LGBTIQ+.

  • Periodista y editora con más de 10 años de experiencia. Ha trabajado en medios locales como El Comercio, Vistazo, Expreso y Primicias. Es exbecaria del International Center for Journalists (2019), la International Women's Media Foundation y el programa Reham Al-Farrah de la ONU (2021). En 2018 ganó el premio Jorge Mantilla Ortega y en 2020 fue finalista del premio Roche de periodismo en salud, edición Ecuador. En los últimos años su cobertura se ha centrado en la violencia basada en género y los derechos de las mujeres.

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    Específicamente, el artículo 19, numeral 2, del segundo informe del proyecto de ley, habla de personas gestantes. Este documento será debatido mañana, 3 de febrero de 2022 por los legisladores ecuatorianos en el pleno de la Asamblea Nacional. Se trata del segundo debate, luego de que el primero se realizó el 9 de diciembre de 2021.

    Pero, ¿por qué es importante hablar de personas gestantes en un proyecto de ley para regular el aborto por violación? Porque permite reconocer la violencia contra las corporalidades de la diversidad y, además, visibiliza a personas con útero que no se identifican como mujeres.

    Para Ana Vera, de la organización Surkuna, incluir este término ayuda a visibilizar que no solo las mujeres cisgénero se embarazan. «También lo hacen las personas de la diversidad sexual, como hombres trans y personas LGBTIQ+, quienes han sido históricamente discriminadas», explica. Así, según Vera, la idea es que esta Ley ayude a plantear como un valor fundamental el respeto a la identidad de género.

    La orientación sexual y la identidad de género son categorías reconocidas en la Constitución. La primera aglutina a lesbianas, gays y bisexuales; y la segunda permitió conquistas de personas transgénero como modificar los datos en su cédula de acuerdo a su identidad autopercibida.

    Kelly Perneth, de la organización Causana, señala que con el término personas gestantes se pone en el centro del debate las violaciones correctivas que sufren lesbianas, mujeres bisexuales, hombres trans, personas no binarias e intersexuales. “Nosotrxs también somos centro de la discusión porque también somos sobrevivientes de violencia. Somos sobrevivientes de abusos que terminan en gestaciones no deseadas y que se han normalizado en lugares que, en teoría, deben ser seguros”, indica.

    Perneth incluye a las mujeres lesbianas y bisexuales como cuerpos gestantes porque —explica— el móvil en una violación correctiva es la orientación sexual. Mientras, en el caso de los hombres trans, la identidad de género.

    “Si no ponemos esto en el debate, se omiten violaciones sistemáticas que no están siendo reconocidas al momento que las disidencias denunciamos sus efectos”, agrega.

    El primer lugar de esas violaciones correctivas —dice Perneth— es el propio hogar, como parte de una cadena de violencia. Es una situación que también alertaron varias organizaciones feministas y LGBTIQ+ como CEPAM-Guayaquil, Inredh, Fundación Aldea y Mujer & Mujer. En un comunicado conjunto difundido en enero de 2022, mencionan las “violaciones correctivas” por identidad de género u orientación sexual que se producen en el entorno familiar.

    Marco Peña, de la organización Valientes de Corazón, indica que los hombres transgénero en ocasiones inician su transición en medio de violencia en sus hogares. La organización está conformada por hombres trans y trabaja en incidencia en políticas públicas a favor de este colectivo.

    “Conocí un caso de un chico trans que cuando inició su transición, un familiar cercano lo mandó a violar para ‘enseñarle a ser mujer’. De esa violación, hubo un embarazo no deseado y no pudo acceder a un aborto”.

    El 72,5% de personas trans (tanto hombres como mujeres) han sido víctimas de violencia en sus familias, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y el Consejo Nacional para la Igualdad de Género de 2012. Entre los actos de violencia, están las violaciones sexuales

    Los colectivos LGBTIQ+ han visibilizado la importancia de hablar de personas gestantes en el debate de aborto por violación. | Foto: Cortesía Causana

    El informe Situación de los derechos de las personas trans en Ecuador, del Consejo Nacional para la Igualdad de Género, señala que uno de los grandes riesgos a los que están expuestos los hombres transgénero es tener un embarazo no deseado producto de violaciones sexuales en su familia u otros entornos.

    “No hay cifras actuales de violaciones correctivas, pero es un tema que está sucediendo. Visibilizar esta problemática es importante porque nos da las herramientas para pedir acciones”, recalca Peña.

    A pesar de esta realidad, desde los grupos antiderechos —autodenominados provida— el concepto sigue siendo cuestionado. Por ejemplo, el exasambleísta Héctor Yépez se refirió a la inclusión de este término en el informe de ley, durante su intervención en el programa Vera a su manera, de TC, el 14 de enero de 2022. Yépez dijo que mencionar las palabras personas gestantes en el documento busca impulsar una supuesta «ideología de género». Estos grupos, a través de distintos voceros, han realizado una fuerte campaña de desinformación para desacreditar el proyecto de ley.

    Perneth considera que las personas lesbianas, bisexuales, trans, no binarias e intersex también buscan una ley justa y reparadora. “Necesitamos reparaciones integrales y acceder a salud y justicia”.

    Ana Vera coincide en esa opinión y por ello agrega que más allá del término, es fundamental que exista una consideración concreta a la situación de las personas gestantes para que en el servicio de salud reciban un trato digno.

    «Y en la práctica de aborto se consideren las condiciones especiales y distintas que requieran. Por ejemplo, terapias de hormonización».  

    Esto que señala Vera es urgente. El Manual de Atención en Salud a Personas LGBTI del Ministerio de Salud no aborda los embarazos en hombres transgénero, personas no binarias, de sexo fluido o intersexuales. Sin embargo, sí indica que los primeros pueden requerir controles ginecológicos. 

    Así, este término es un pequeño paso más para el reconocimiento de la población LGBTIQ+ en Ecuador y la discriminación y violencia que enfrentan. Mientras sus derechos, entre ellos salud, no se protejan de manera real y tangible desde el Estado, la sociedad les seguirá en deuda.

     

    Este texto fue realizado en colaboración con:

    • Fundador y director editorial de Edición Cientonce. International Center for Journalists fellow, magíster en Periodismo y con un diplomado en Comunicación, Género y Derechos Humanos. Sentí culpa por ser gay y me encerré en el clóset casi hasta los 30 años. Hoy, con orgullo y aguantando aún señalamientos, defiendo y hago un periodismo que vigile el cumplimiento de derechos LGBTIQ+.

    • Periodista y editora con más de 10 años de experiencia. Ha trabajado en medios locales como El Comercio, Vistazo, Expreso y Primicias. Es exbecaria del International Center for Journalists (2019), la International Women's Media Foundation y el programa Reham Al-Farrah de la ONU (2021). En 2018 ganó el premio Jorge Mantilla Ortega y en 2020 fue finalista del premio Roche de periodismo en salud, edición Ecuador. En los últimos años su cobertura se ha centrado en la violencia basada en género y los derechos de las mujeres.

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